Decadencia en los profesionales acuáticos ¿Consecuencia de la utilización de la educación/terapia acuática como un negocio y no una profesión?

Pocos son los datos objetivos que se pueden utilizar para contrastar ésta información, pero la observación de lo que sucede en las instalaciones acuáticas durante estos últimos 20 años, nos describe que las personas que se dedican a la enseñanza, terapia y acondicionamiento de las actividades acuáticas (natación), en general, no va más allá de los 2 a 4 años, independientemente de su formación. La pregunta sería ¿Es suficiente esta experiencia para llegar a ser un buen educador, terapeuta o instructor acuático?
Si tenemos en cuenta lo que indica el experto en pericia, Anders Eriksson, se necesitan unas 10.000 horas durante al menos 10 años para convertirse en un experto. Esto significa que un verdadero experto ha entrenado en su especialidad 1000 horas o más al año, o 2,5/3 horas todos los días, siete días a la semana, durante al menos 10 años. El técnico acuático promedio probablemente no enseñe más de la mitad de las horas por semana, no todo el año y sólo de 2 a 4 años. Por lo que la cifra estaría entre las 800 y 1500 horas en toda su carrera. ¿Significa esto que la mayoría de los educadores y terapeutas acuáticos no son buenos en lo que hacen? y ¿qué la mayoría de las personas son enseñadas por personas que no tienen la pericia suficiente para la enseñanza de las habilidades motrices acuáticas y/o deportivas y el tratamiento terapéutico?
Todos son contratados por instituciones de carácter público, pero también privado. En algunos casos existen contrataciones de personas que tienen que superar algunas pruebas previas (teóricas y prácticas) para mostrar su competencia, pero en otros casos no es así. Cuando la institución que contrata a los mismos solo tiene fines de lucro, por lo observado en estos últimos 20 años, estos tienden a enseñar, casi exclusivamente, para el cliente que paga, de acuerdo a los deseos de los clientes en lugar de abordar las verdaderas necesidades en cada caso. Ejemplo de ellos se puede contemplar en las piscinas con programas para bebés (6-18 meses) donde las familias (madre, padre, etc.) no comparten con el niño en el medio acuático estos primeros contactos, y lo dejan en manos, exclusivamente, del técnico. Si bien esto puede aumentar el número de personas que trabajan en el medio acuático, ¿incrementa esta situación la disponibilidad de una enseñanza o terapia de calidad? La mala calidad de la enseñanza puede en, algunos casos, contribuir al ahogamiento en lugar de a la prevención. Incluso, con muy poca experiencia y formación, el educador o terapeuta, en su creencia, se considera experto y su preocupación por seguir aprendiendo desaparece entre sus intereses, primando otros de carácter económico, etc. En una sociedad actual, donde la competencia de aprender para aprender está presente a todos los niveles, en el educador y/o el terapeuta acuático parecen haberla olvidado. Las piscinas están inundándose de la venta de métodos que dicen salvar la vida, sin presentar objetividad alguna, y de terapias con poca o ninguna evidencia, primando por encima de todo, el beneficio económico.
Posiblemente, como resalta Stallman (2018) algunas consecuencias negativas de este proceso en los educadores con falta de experiencia y formación pedagógica puede ser que: a) traten a todo el alumnado como si fueran iguales; b) usen sólo el estilo de enseñanza centrado en el profesor y de mando; c) adopten un enfoque de corrección de errores, se centran en la eliminación de errores en lugar de basarse en lo que es efectivo; d) no logran construir una base sólida centrándose en la propulsión; y e) no logran evaluar de forma objetiva y fiable cuándo y cómo los alumnos están preparados para el siguiente paso y qué paso es el siguiente (para cada persona).
En parte, este proceso se debe a varios motivos, pero el responsable de la instalación acuática, el gestor o la gestora, debería tener en cuenta las consecuencias que posiblemente puedan ocurrir si se da esta situación en las piscinas. Desde AIDEA, apelamos a la responsabilidad de todos y todas, desde todos los niveles, que permita un posible mejor futuro para la profesión, y posiblemente, encontrar en unos años a verdaderos profesionales de las actividades acuáticas.

Dr. Juan Antonio Moreno Murcia es profesor catedrático de Educación Física y Deporte en el Centro de Investigación del Deporte de la Universidad Miguel Hernández en Elche (Alicante, España) y vive en Elche. Juan Antonio es presidente de la Asociación Iberoamericana de Educación Acuática, Especial e Hidroterapia (AIDEA), es el autor del libro Manual de Actividades Acuáticas Infantiles y es el editor de la Revista de Investigación en Actividades Acuáticas.

Stallman, R. K. (2018). Is there a crisis in the aquatic profession? International Journal of Aquatic Research and Education, 11(2). DOI: 10.25035/ijare.11.02.06

Comments 2

  1. Es difícil saber hasta dónde alcanza la baja calidad de la enseñanza profesional en las actividades acuáticas ya que hace falta un estudio y un seguimiento de centros acuáticos públicos y privados (¿de toda España? ¿por Comunidades?)(
    Pero, sí, estoy de acuerdo con usted. Temo que tenga razón. De hecho, a mí me vienen, de rebote ( soy autónomo e instructor de natación especializado en personas con miedo al agua ) personas que han pasado por otros cursos de natación, digamos… convencionales. Si a las personas que no saben nadar pero no tienen especial miedo al agua ( con lo que no tienen que hacer grandes esfuerzos en enseñarles )no las atienden en las clases como deben (, imagínese con alumnos que tienen miedo al agua ( o mucho miedo al agua ). Sólo quería corroborar y confirmar que lo que dice en su artículo es cierto, ya que lo sé porque tengo testimonios de alumnos que han padecido la mala praxis de algunos instructores. Además de que llevo en el oficio más de 20 años y me conozco el mundillo de las piscinas, los centros de natación, etc.

  2. FRANCISCO CANO NOGUERA

    En la idiosincrasia del monitor de actividades acuáticas (natación)radicaba su necesidad y convencimiento de la búsqueda de la mejora en la realización profesional de su actividad,y por tanto en la demanda de foros dónde se pueda exponer. Por el contrario cuándo en una instalación acuática se comienza a exigir una titulación superior aparece la ideología de tenerlo todo hecho , de estar en posesión de la teoría y la práctica absoluta y de estar por encima de la exigencia del puesto de trabajo, y por consiguiente ante falta de inquietud en la búsqueda de esa mejora antes mencionada.
    En este contexto social es donde nos encontramos y donde aparece o mejor dicho desaparece esos foros jornadas congresos o actividades en las cuales la recepción de las últimas tendencias en investigación de este campo la posibilidad de comparar lo que se realiza en el día a día con esas tendencias y la satisfacción de poder poner en común con otros profesionales tus prácticas deja de tener sentido

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