El aprendizaje de la natación como opción para las actividades extraescolares de tu hijo

La lectura del post de Pruden (2018) sobre Everything parents need to know about kids’ swimming lessons, puede inducir hacia la reflexión sobre la elección de las actividades extraescolares de los niños y niñas que comienza en esta época, siendo la opción de la natación muy común entre sus progenitores, independientemente del nivel de adaptación que tenga al medio acuático. Lo que sí es cierto, es que son atraídos tanto por la necesidad de desarrollar las habilidades propias en el medio, como por la capacidad de sobrevivir en el agua.

Sin embargo, en pocos casos se piensa a la hora de elegir en la metodología llevada a cabo por el centro, qué materiales se utilizan, etc., siendo éstas y otras cuestiones de vital importancia, pues dependiendo de la forma que se les enseña, dependerá su adherencia a la actividad (Moreno y Gutiérrez, 1998). Por todo ello, con este recurso se intenta dar respuesta a algunas dudas que suelen tener las familias cuando van a inscribir a sus hijos e hijas en los programas de natación.

Edad de comienzo

Una de las primeras dudas es cuándo o a qué edad se debe empezar en las actividades acuáticas. La sugerencia es siempre en edades tempranas, ya que es de los 3 a los 36 meses (Moreno y de Paula, 2009), a través de la estimulación acuática, cuando se aborda con los bebés la fase de familiarización, o las primeras tomas de contacto con el agua. Sin embargo, la mayoría de los médicos, siguiendo la línea de American Academy of Pediatrics (2002), sugieren que se espere hasta que tengan al menos 4 años de edad. En la fase de 3 a 4 años los niños ya son capaces de realizar desplazamientos más prolongados, empezando a tener algo de autonomía para moverse por la zona profunda de la piscina (Moreno-Murcia y Ruiz, 2019). Es en este momento cuando se podría empezar con una instrucción más formal. En el caso de los preescolares, si están aprendiendo en el colegio y está bien estructurado, no tiene sentido agregar la natación a su conjunto de actividades físicas extraescolares.

Duración de la clase

Otra duda surge con respecto a la duración de la clase, ya que se entiende que si ésta es muy larga el estudiante podría perder el interés por la misma. La mayoría de las clases de natación duran 45 minutos, encontrando incluso lugares donde las clases de bebés son de 30 minutos. Si una clase dura mucho más, los estudiantes comienzan a enfriarse, teniendo problemas para la concentración por el frío. Es por ello, que se recomienda que las actividades sean más agradables, suponiendo mayor motivación e interés por el movimiento (Del Castillo, 1992).

Tamaño del grupo

Ante la opción de clases en grupo o individuales, se plantea la duda si será una u otra fórmula la adecuada para los objetivos iniciales que se propuso la familia en el aprendizaje de su hijo o hija. Por lo tanto, parece claro que dependiendo de las razones por las que lo lleva a una clase de natación, así tendrá que decidir el tipo de enseñanza (Moreno, Pena, y Del Castillo, 2004). Para algunos niños, una lección grupal proporciona una motivación para imitar acciones y acceder a nuevos aprendizajes. En cambio, otros, la seguridad la encuentran en la privacidad y en el seguimiento individual. En algunos casos, lo que preocupa es la seguridad, ya que la ratio será un aspecto muy importante a considerar, debiendo tener claro que el educador acuático debe estar disponible para ofrecer la ayuda solicitada en cualquier momento para todos los estudiantes (Moreno y de Paula, 2009). Pero hay que asumir, que cuando se separa al niño del grupo, se pierde el efecto de aprendizaje que provoca la relación con los demás. O si su hijo tiene un compañero con un nivel de habilidad similar, puede disfrutar nadando con su amigo.

Metodología de enseñanza

Otro aspecto a considerar al plantearse la elección de las actividades acuáticas, sería la metodología que se lleva a cabo en la piscina, ya que si es una metodología activa, donde el niño pueda participar en el proceso de aprendizaje, éste será mucho más adecuado y propicia para el mismo (Moreno-Murcia y Ruiz, 2019).

Inicio de la actividad

Lo ideal es al comienzo del curso escolar. Pero, en general, se elige el verano como el momento perfecto para empezar un programa de actividades acuáticas, ya que muchas familias buscan veranear en lugares cercanos al agua. Además, por ser una época recreativa, donde se busca la diversión y el disfrute en familia, puede verse propiciado el comienzo o continuación de las sesiones actividades acuáticas comenzadas durante el curso escolar. Lo ideal es que se mantenga a un niño en clases hasta que haya alcanzado la meta que se propuso, asumiendo que todavía se divierta y progresa (Moreno y Gutiérrez, 1998).

Días de práctica

La asistencia continua es clave cuando se trata de aprender a nadar y desarrollar todas las habilidades acuáticas sean en el ámbito motor, cognitivo y socio-emocional. Siempre se recomienda proponer que las clases se prolonguen en el tiempo (aunque sea una vez por semana), antes que realizar clases intensivas con poco tiempo de asimilación, puesto que es imprescindible dar tiempo suficiente al aprendizaje (Moreno, Pena, y Del Castillo, 2004). Si bien es cierto que gran parte de los programas acuáticos de enseñanza suelen ser de tres veces por semana, lo importante será que el tiempo que sea logre mantener al alumnado interesado en el aprendizaje (Moreno-Murcia y Ruiz, 2019). Sin duda alguna se deberá insistir en la motivación hacia la tarea, siendo lo importante no obligar a un niño o niña a hacer algo en el agua para lo que no está preparado, y siendo conscientes que hay que darles tiempo para jugar y dominar las habilidades que ya han aprendido antes de forjar otras nuevas.

El papel de los acompañantes

En todo este proceso, es muy relevante el papel de los padres o acompañantes, pues son los que deben acompañarlos en sus progresos, animándolos y reconociendo su esfuerzo. Sin embargo, lo que no es recomendable es estar supervisando todo, sin dejar al educador o a los compañeros que actúen como es necesario, e interviniendo constantemente con preguntas o sugerencias.

Material de aprendizaje

Por otro lado, y en cuanto al material que sería recomendable, sabemos que existe la tradición de utilizar manguitos, depositando las familias gran confianza en ellos y en los flotadores hinchables. Al respecto, resulta interesante saber que los materiales anteriores, desde una perspectiva de seguridad, no cumplen la misma función que un chaleco salvavidas. Con los hinchables se corre el peligro de que el niño quede atrapado boca abajo en la piscina, además de la inhibición de otros movimientos que supone para el mismo. Por todo ello, se recomienda que, en las visitas a instalaciones acuáticas durante el ocio, el niño utilice el mismo tipo de material en que lleva en las clases de natación.

Por último, una vez conseguidos los objetivos que se propusieron en el aprendizaje de la natación, las actividades acuáticas ofrecen muchas más posibilidades para continuar con el desarrollo en el medio acuático, pudiendo optar por socorrismo acuático, natación de competición, natación artística, saltos y/o waterpolo, entre otros.

Bibliografía

American Academy of Pediatrics (2002). Policy Statement Gidelines for Referral to Pediatric Surgical Specialists. Pediatrics, 110,187-91.

Del Castillo, M. (1992). Los bebés y el agua: una experiencia real. Comunicaciones Técnicas, 1, 15-21.

Moreno, J. A., y Gutiérrez, M. (1998). Bases Metodológicas para el aprendizaje de las actividades acuáticas educativas. Barcelona: Inde.

Moreno, J. A., y De Paula, L. (2005). Estimulación acuática para bebés. Revista Iberoamericana de Psicomotricidad y Técnicas Corporales, 20, 53-82.

Moreno, J. A., y De Paula, L. (2009). Estimulación acuática para bebés. Barcelona: Inde.

Moreno, J. A., Pena, L. y Del Castillo, M. (2004). Manual de actividades acuáticas infantiles. Barcelona: Paidós.

Moreno-Murcia, J. A., y Ruiz, L. M. (2019). Como lograr la competencia acuática. Buenos Aires: Sb.

Pruden, C. (2018). Everything Parents Need to Know About Kids’ Swimming Lessons, From the time she enrolled to the ‘water safety’ skills, university swimming. September 24, 9:28 a.m. Recuperado de: https://www.fatherly.com/play/swimming-lessons-everything-parents-need-to-know/

Dra. Luciane de Paula Borges

Doctora en Ciencias de la Actividad Física y Deporte por la Universidad Miguel Hernández. Profesora responsable de las actividades acuáticas en Educación Infantil del Centro de Enseñanza Samaniego (España). Miembro del comité de dirección de AIDEA (Asociación Iberoamericana de Educación Acuática, Especial y Hidroterapia). Coautora del libro “Estimulación Acuática para Bebés”.

 

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