La carga y la deambulación en el agua como principio terapéutico

 


Por todos es sabido el efecto del agua en términos de rehabilitación y readaptación deportiva.
La carga y el apoyo en las primeras fases de la rehabilitación de muchas lesiones musculoesqueléticas es realizada en este medio, aprovechando las propiedades físicas de la misma.
El cuerpo supergido en el agua va a estar sometido a la acción simultánea de números factores, además de la presión hidrostática, la viscosidad, la tensión superficial, las turbulencias, etc… que van a ser parte de los estímulos propioceptivos y exteroceptivos necesarios para la rehabilitación postraumática o neurológica.

Pero debemos también considerar la existencia de otras fuerzas intrínsecas al agua, cohesión, viscosidad, tensión superficial, etc., que se oponen al movimiento dentro del agua, pudiendo ser esta resistencia 600 veces mayor que en el aire. Si a estas circunstancias añadimos la posibilidad de oponer resistencia al movimiento por medio de otros factores como dirección y velocidad del movimiento, superficie a movilizar, utilización de flotadores, aletas, paletas, etc., tendremos la posibilidad de programar una amplia gama de ejercicios desde los más facilitadores hasta los más resistidos, siempre de acuerdo con la necesidad, conveniencia y tolerancia de cada persona.

Junto a la temperatura, que deberá ser de unos 33º para realizar ejercicios estáticos de reeducación, es el peso aparente uno de los principales principios terapéuticos utilizados en rehabilitación postraumática, siendo de gran importancia el conocimiento de la misma para entender y aplicar correctamente las diferentes alturas y cargas.

Así, según el esquema de Lecrenier estos sería el peso aparente y la carga que el paciente soportaría dependiendo de la altura a la que esté sumergido (Kemoun,  Watelain y  Carette, 2006).

  • Un 10% si se está sumergido hasta el cuello
  • Un 30% si se está sumergido hasta las axilas
  • Un 60% si se está sumergido hasta la cintura
  • Un 80% si se está sumergido hasta los trocánteres (caderas)
  • Un 90% si se está sumergido hasta las rodillas
  • Un 100% si se está sumergido hasta los tobillos

Las estructuras musculoesqueléticas que soportan carga (caderas, columna lumbar, etc.), son las que más se benefician de esta acción facilitadora del movimiento y así, por ejemplo, la cadera, que soporta  el peso del cuerpo durante el apoyo monopodal durante la marcha, al introducirse el sujeto en el agua si la inmersión es hasta el cuello, el peso aparente queda reducido, y por tanto la cadera quedará también liberada pudiendo realizar el movimiento con más facilidad y sin dolor.

Este es uno de los principales beneficios que obtienen los usuarios con procesos reumáticos degenerativos, secuelas postraumáticas o postquirúrgicas, siendo uno de los principales pilares de la rehabilitación y la carga progresiva de estos procesos.

Cristina Salar Andreu

Doctora en Fisioterapia

Especialista en Actividad Física Terapéutica e Hidroterapia

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