La comprensión como clave en la enseñanza acuática del siglo XXI

La comprensión es buscar el significado y se favorece con la presentación de lo nuevo, y la activación de la memoria de trabajo, que permite ir integrando la secuencia de la información (por ejemplo, utilizar el flotador tubular para recoger pequeños materiales, que luego permitirán construir el gran barco), lo que llevaría a un aprendizaje significativo. Cada vez que aplicas lo aprendido, lo refuerzas (Brown, Roediger, y McDaniel, 2014). La maestría no sólo requiere la posesión de un conocimiento exacto sino la comprensión conceptual de cómo usarlo. De nada sirve conocer las cosas si no las sabes aplicar.

En este proceso juega un papel fundamental los conocimientos previos de memoria del aprendiz. Hay que buscar conexiones entre lo recién aprendido y lo ya sabido. La repetición mecánica rápidamente alcanza el límite de lo que se puede guardar en la memoria. Sin embargo, si se practica la elaboración, no hay límite conocido a todo lo que se puede aprender.

Para conseguir estos objetivos se propone el Método Acuático Comprensivo (Moreno-Murcia y Ruiz, 2019), que busca la competencia acuática en el niño a través de la búsqueda del bienestar (seguridad, comodidad, etc.), la vinculación afectiva (amistad, amor, afiliación, reconocimiento) y un aumento de las posibilidades personales (sentimiento de poder, de autodeterminación, de creatividad, de eficacia).

Los principios en los que se sustenta esta metodología son los de provocar un aprendizaje que parte de la reflexión y razonamiento con el alumnado a nivel grupal sobre un determinado aspecto. La reflexión se puede basar en la propia experiencia del participante (por ejemplo, actividades que hayan realizado) o bien algo totalmente nuevo. Partiendo de la pregunta como principal aliado en la búsqueda del aprendizaje acuático, se pretende que el participante cree el conocimiento y lo comparta. En este caso, la función del docente será la de un guía que ajuste el conocimiento creado por el alumnado al objetivo de aprendizaje. En este procedimiento, el docente intervendrá cuando la respuesta no se ajuste a lo esperado, explicando la razón, los elementos que no se han tenido en cuenta en la obtención del resultado erróneo, y reforzando algunos aspectos necesarios para obtener un resultado correcto. Si el conocimiento creado es correcto se utilizará de igual forma, bien identificar elementos que se han tenido en cuenta, o bien su relación e incluso utilizarlo como una buena práctica. El feedback se realiza para todo el grupo (no solamente para el alumnado que lo ha creado), y también servirá para que el docente tenga una visión de lo que aporta el conjunto del alumnado y, en consecuencia, tomar decisiones sobre su estrategia formativa.

Ésta, es una propuesta evidenciada (De Paula-Borges, y Moreno-Murcia, 2018) que se pretende alejar, de forma exclusiva, de las habituales fórmulas de enseñanza en el medio acuático donde los docentes tienen el control de la enseñanza y las respuestas (no del aprendizaje), y los alumnos aprenden en recepción pasiva (nunca en construcción activa de conocimiento a partir de sus propias preguntas). Propone que el rol del docente acuático sea el de promover, más que enseñar a hacer algo. Además, debe apoyarse en el aprendizaje basado en problemas y/o proyectos donde exista una alta implicación del alumnado y el docente se convierta en el acompañante de su aprendizaje, dándole el apoyo necesario que precise.

Brown, P. C., Roediger, H. L., y McDaniel, M. A. (2014). Make it Stick: The science of successful learning. London: The Belknap Press of Harvard University Press.

De Paula-Borges, L., y Moreno-Murcia, J. A. (2018). Efectos del Método Acuático Comprensivo en estudiantes de 6 y 7 años. RIAA. Revista de Investigación en Actividades Acuáticas, 2(3), 27-36.

Moreno-Murcia, J.A., y Ruiz, L. M. (2019). Cómo lograr la competencia acuática. Buenos Aires: Sb.

Dr. Juan Antonio Moreno Murcia es profesor catedrático de Educación Física y Deporte en el Centro de Investigación del Deporte de la Universidad Miguel Hernández en Elche (Alicante, España). Presidente de la Asociación Iberoamericana de Educación Acuática, Especial e Hidroterapia (AIDEA), coautor del libro Cómo lograr la competencia acuática y editor de la Revista de Investigación en Actividades Acuáticas.

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