Necesidad de relación e integración de los programas acuáticos

Ya en los años 90 diversos autores clasificaron las actividades que se pueden llevar a cabo en el medio acuático, siempre con diferentes planteamientos u objetivos (Caragol, 1990; Gosálvez y Joven, 1997; Moreno y Gutiérrez, 1998; entre otros). De esta forma, se salía de la exclusividad de la natación en las piscinas, para mostrar una amplia gama de posibilidades que iban desde el ámbito recreativo, al educativo, de mantenimiento o acondicionamiento y el terapéutico, sin olvidar, como es lógico, el deportivo en todas y cada una de sus especialidades (natación, sincronizada, waterpolo, saltos, etc.). No faltaba la atención a grupos especiales como fueron en su momento los bebés, las mujeres embarazadas, la tercera edad y las personas con discapacidad. De esta manera, cambiaba la forma de entender la actividad acuática tanto por parte de los usuarios como de los gerentes de las instalaciones.

Por todo ello, y tras haber pasado años para instaurar cada uno de los programas, se percibe un cierto aislamiento entre todos ellos, sin mucha conexión o relación de continuidad. No cabe duda que esto sería un trabajo tanto de los educadores acuáticos como de los que dirigen las instalaciones, debiendo planificar no sólo el paso o promoción de un programa a otro, sino implicarse en la concienciación a los practicantes de la relación que existe entre todos los programas acuáticos.

En AIDEA, somos conscientes de ello, y con una visión holística de la propuesta acuática, mostramos algunas acciones para abordar esta situación:

–     En cada una de las actividades de acondicionamiento acuático, donde habitualmente es elevado el número de mujeres, se deberá introducir acciones relacionadas con el suelo pélvico y la preparación muscular para una vida pre y post parto sana, centrándose en zonas más implicadas en este proceso. Esto dará paso tanto al periodo de embarazo, donde sentirán la necesidad de seguir con las clases, con un programa específico para ellas, pero no tan diferente al que estaban habituadas. De igual modo será útil para el periodo de la menopausia o la edad adulta, ya que, aunque bajando la intensidad, seguirán centrándose en necesidades de la mujer, sobre todo en pérdida de masa ósea, dolores articulares, ansiedad y /o depresión por la reducción del nivel hormonal, etc.

–     En el caso de las mujeres embarazadas, tiene una relación indudable con el programa de bebés en el agua, pero debe ser trabajado con la futura mamá. Se recomienda dar charlas o información sobre el conocimiento de qué puede realizar en los primeros meses con su bebé en la bañera, llegado el momento, según la instalación (en unas se permite a los 5 meses, en otras a los 6, e incluso hay otras que, a los 15 días, según tratamiento del agua), esos bebés que sintieron el movimiento acuático estando en el seno de su madre, puedan volver a disfrutar del agua.

–     Indudablemente, todo programa de acondicionamiento físico estará relacionado con el de tercera edad, al que se debe ir accediendo cuando se va superando una cierta edad, y deben ser los educadores acuáticos los que recomienden el paso según las características.

–     De igual manera, los programas de mantenimiento y /o deportivos, en algunas ocasiones, serán sustituidos por los terapéuticos cuando los usuarios acceden a ellos por patologías específicas y necesitan abordar el problema desde otra perspectiva. Una vez superada o mejorada la situación se podrá volver al de origen, siempre y cuando el educador entienda que a nivel social y físico será más recomendable. Para ello, deben ser claros y conocedores de los beneficios y circunstancias de cada uno.

–     Los programas de mantenimiento no suelen estar muy relacionados con los deportivos, sin embargo, existen personas que aun descubriendo el medio de forma recreativa y/o saludable, quieren mejorar su técnica y debe ser recomendado su paso a programas deportivos o de enseñanza de la natación, pudiendo incluso llegar a grupos de competición. Por ello, no está mal introducir movimientos deportivos en las clases de mantenimiento, pues serán de ayuda para asimilar conceptos que después podrán ser útiles a los usuarios en su tiempo libre, donde la natación es lo más asequible por la posibilidad de nado libre dentro de las instalaciones.

–     De hecho, todo programa educativo llevará una conexión con programas deportivos, de mantenimiento, terapéuticos o de atención especial si existiera una discapacidad. Será cuando el niño o niña tenga los primeros contactos con el agua, cuando el educador pueda detectar si está en el programa adecuado o tendrá que derivarlo a otros que se acerquen más a sus necesidades. Por eso, la información, por medio de charlas grupales, explicación escrita de las posibilidades, esquemas de relación, entrevistas personales, etc., tienen que ser claras y fluidas hacia las familias, pues serán los que en definitiva deban tomar la decisión.

Sin embargo, y aunque en los años 90 no se comentó como el más importante, desde AIDEA estamos convencidos que el programa de Natación escolar será el primordial, ya que si todo esto se incluye a nivel curricular en los colegios e institutos, la población llegará a una alfabetización acuática (Albarracín y Moreno-Murcia, 2018), siendo conscientes de las ofertas principales, incluso pudiendo demandarlas en su instalación, y podrá incluir dentro de tiempo libre la que más se ajuste a sus necesidades. El gestor de las instalaciones tendrá que velar por que haya una promoción adecuada de unos a otros planteamientos, compartiendo a veces objetivos y líneas de acción.

Albarracín, A., & Moreno-Murcia, J. A. (2018). Natación a la escuela. Hacia una alfabetización acuática. RIAA. Revista de Investigación en Actividades Acuáticas, 2(3), 54-67.

Caragol, M. I. (1990). Programas de actividades y deportes acuáticos en función de la oferta de instalaciones en Cataluña. Apunts: Educació Física i Esports, 21, 43-54.

Gosálvez, M., & Joven, A. (1997). La actividad física y deportiva extraescolar en los centros educativos. Natación y sus especialidades deportivas. Madrid: Ministerio de Educación y Cultura.

Moreno, J. A., & Gutiérrez, M. (1998). Bases metodológicas para el aprendizaje de las actividades acuáticas educativas. Barcelona: Inde.

La Dra. Apolonia Albarracín Pérez es profesora de Educación Física y Ciclo Formativo en el IES Europa de Águilas (Murcia). Forma parte del staff de la Asociación Iberoamericana de Educación Acuática, Especial e Hidroterapia (AIDEA) y es editora asociada de la Revista de Investigación en Actividades Acuáticas (RIAA). Autora de diferentes publicaciones relacionadas con las actividades acuáticas educativas escolares, el embarazo, etc.

 

 

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