¿Por qué es necesario incorporar el juego inductivo en los programas de enseñanza acuática?

Además de las bondades motivacionales que genera la utilización del juego acuático, la competencia para la resolución de problemas a las que se enfrenta el niño en las situaciones de juego aportarán más valor añadido a su aprendizaje. El reto que plantea el juego y las cuestiones añadidas que el docente planteará sobre él, permitirá afrontar nuevas situaciones en las que el planteamiento lúdico intentará mantener el deseo de llegar a la meta. Pero los efectos del juego no serán los mismos si la metodología de enseñanza utilizada muestra la solución del problema al niño. El utilizar una metodología lúdica inductiva permitirá a los aprendices que hagan cosas con los conocimientos antes de su explicación. Para ello habría que plantear juegos concretos, en los que los aprendices tendrían que encontrar por sí mismos una explicación, una respuesta, una solución al problema. A partir de ese proceso de respuesta al reto, los alumnos perciben la necesidad de información, tratan de obtenerla por sus propios medios y llegan a la propuesta de soluciones. Solo en el caso que sea necesario, el educador actuará de apoyo para poder sugerir con alguna pista, el posible camino a seguir. El objetivo es que a partir de situaciones concretas los alumnos realicen un proceso de inducción que les lleve a indagar y descubrir sobre principios mecánicos en el agua, conceptos como la propulsión, teorías y leyes como la de acción-reacción. Por ejemplo, para la mejora de la competencia de los desplazamientos, se podría proponer que los participantes se desplacen de formas variadas y finalmente, razonando con ellos, extraer una conclusión general de cuál ha sido la forma más eficiente. De esta manera se logra una comprensión profunda, relacionada y aplicada de los conocimientos a aprender. De igual modo,  consigue aumentar el porcentaje de tiempo de implicación del aprendiz (alumno, estudiante,..), llevando a un aprendizaje significativo, más permanente y que podrá ser capaz de aplicar y transferir a situaciones acuáticas futuras.

Dr. Juan Antonio Moreno

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