La participación de la Asociación Iberoamericana de Educación Acuática, Especial e Hidroterapia (AIDEA) en el congreso internacional ISSA celebrado en Cascais (Portugal) supuso una importante oportunidad para presentar ante la comunidad científica y profesional internacional una reflexión profunda sobre el futuro de la educación acuática. La representación de AIDEA en este evento internacional estuvo a cargo del Doctor Juan Antonio Moreno Murcia, quien presentó una ponencia centrada en la necesidad de evolucionar desde el concepto tradicional de competencia acuática hacia un enfoque más amplio, integral y transformador basado en la alfabetización acuática.
La conferencia partió de una pregunta aparentemente sencilla, pero de enorme trascendencia educativa y social: ¿qué significa realmente saber nadar? Durante décadas, la enseñanza de la natación ha estado centrada fundamentalmente en la adquisición de habilidades técnicas y en la capacidad de desplazarse eficazmente en el agua. Sin embargo, las investigaciones recientes muestran que dominar una técnica o completar una determinada distancia no garantiza necesariamente que una persona pueda desenvolverse de manera segura en situaciones reales.
En este sentido, se destacó que muchos incidentes acuáticos no están relacionados exclusivamente con la falta de habilidad motriz, sino también con problemas asociados a la interpretación del entorno, la toma de decisiones, la percepción del riesgo o la gestión emocional ante situaciones de estrés. Este planteamiento conecta directamente con las líneas de investigación actuales impulsadas desde AIDEA y con la creciente preocupación internacional por el ahogamiento como problema de salud pública.
La presentación desarrolló una revisión crítica de los modelos tradicionales de enseñanza acuática, señalando algunas de sus principales limitaciones. Se explicó que gran parte del aprendizaje se produce en entornos altamente controlados, como las piscinas, donde las condiciones son estables y previsibles. Sin embargo, los contextos reales presentan variables mucho más complejas: corrientes, oleaje, profundidad, fatiga, temperatura o presión emocional. Esta diferencia hace que muchas habilidades aprendidas en condiciones estables no se transfieran automáticamente a situaciones reales.
Asimismo, se subrayó que los modelos tradicionales suelen centrarse en indicadores visibles y cuantificables, como la distancia recorrida o la ejecución técnica de los estilos, dejando fuera aspectos fundamentales relacionados con la comprensión del entorno, la anticipación, la regulación emocional o la capacidad para tomar decisiones adaptativas. Esta visión reduccionista puede generar una falsa sensación de seguridad tanto en los participantes como en las familias y las instituciones.
Frente a estas limitaciones, la propuesta presentada en ISSA defendió la alfabetización acuática como un nuevo paradigma educativo. Este enfoque entiende la relación con el agua como un proceso multidimensional y continuo a lo largo de la vida, en el que no solo se desarrollan habilidades motrices, sino también capacidades cognitivas, perceptivo decisionales, psicoemocionales y sociocontextuales.
Uno de los aspectos más destacados de la intervención fue precisamente la explicación de estas dimensiones. La dimensión motriz continúa siendo esencial, ya que proporciona el control corporal y la capacidad de desplazamiento. Sin embargo, esta debe integrarse con la dimensión cognitiva, relacionada con la comprensión del entorno y las normas de seguridad; con la dimensión perceptivo decisional, vinculada a la interpretación de situaciones cambiantes y la toma de decisiones; con la dimensión psicoemocional, que influye en la gestión del miedo, la ansiedad o la confianza; y con la dimensión sociocontextual, que reconoce el peso de los factores sociales, culturales y de acceso.
Desde esta perspectiva, la seguridad acuática deja de entenderse únicamente como la capacidad de ejecutar habilidades y pasa a concebirse como una competencia activa basada en la comprensión, la adaptación y la toma de decisiones contextualizadas. La alfabetización acuática no busca únicamente enseñar a sobrevivir en el agua, sino educar para relacionarse con ella de manera autónoma, segura y significativa.
Otro de los ejes centrales de la presentación fue el vínculo entre alfabetización acuática y prevención del ahogamiento. Se explicó que muchos accidentes tienen su origen antes incluso de entrar en el agua: elección inadecuada del lugar, ausencia de supervisión, sobreestimación de las capacidades propias o presión social. Por ello, la prevención no puede limitarse a enseñar cómo reaccionar una vez producido el problema, sino que debe centrarse también en desarrollar la capacidad de anticipar riesgos y tomar decisiones seguras previamente.
La conferencia también abordó las implicaciones educativas de este cambio de paradigma. Se defendió la necesidad de transformar las metodologías de enseñanza, pasando de modelos basados en la repetición técnica a propuestas más abiertas, variables y centradas en la resolución de problemas. El alumnado debe enfrentarse a situaciones representativas de la realidad acuática que favorezcan la exploración, la adaptación y la transferencia del aprendizaje. En consecuencia, el papel del docente también cambia: deja de ser únicamente un transmisor de técnicas para convertirse en un diseñador de experiencias educativas significativas.
Igualmente, se insistió en que esta transformación debe alcanzar a las escuelas de natación, entendidas no solo como espacios para aprender estilos, sino como infraestructuras pedagógicas capaces de construir trayectorias de participación sostenida en el medio acuático. Desde este enfoque, la alfabetización acuática puede contribuir a mejorar la experiencia inicial de aprendizaje, reducir el abandono y ampliar la base de practicantes.
En relación con el deporte, la intervención destacó que la alfabetización acuática también puede desempeñar un papel relevante en el desarrollo del talento deportivo. Frente a modelos centrados en la selección temprana basada en el rendimiento inicial, se propuso una visión más longitudinal y diversificada, donde el talento emerge progresivamente en contextos ricos y variados. Este planteamiento se alinea con las tendencias internacionales que cuestionan la especialización precoz y priorizan trayectorias más amplias y sostenidas.
Finalmente, la presentación concluyó subrayando la necesidad de impulsar políticas públicas que garanticen el acceso universal a la educación acuática. Se defendió que la alfabetización acuática debe considerarse una cuestión de salud pública, inclusión y equidad, requiriendo la coordinación entre educación, deporte, salud y administraciones públicas.
La participación de AIDEA en ISSA 2026 permitió situar este debate en el escenario internacional y consolidar una línea de trabajo que apuesta por transformar la manera en que entendemos la enseñanza y la relación con el agua. Más allá de enseñar técnicas, el objetivo es educar personas capaces de vivir el medio acuático de forma segura, autónoma y significativa a lo largo de toda su vida.
Escrito por: Apolonia Albarracín Pérez
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