Por Rita Fonseca Pinto
Un nuevo enfoque para la educación acuática infantil
Un nuevo documento técnico propone que los recién nacidos y lactantes no utilicen gorro de natación durante sus primeras experiencias en el agua, al considerar que el contacto directo de la cabeza y los oídos con el medio acuático puede favorecer el desarrollo vestibular, sensorial, psicomotor y emocional del bebé.
Titulado La Desnudez Cefálica. El oído como puerta a la propiocepción acuática, el trabajo, elaborado por José Miguel de la Torre, sostiene que el oído es el primer órgano sensorial que madura durante la gestación y desempeña un papel esencial no solo en la audición, sino también en el equilibrio, la orientación espacial y el control postural. Según el autor, el bebé nace con un sistema auditivo adaptado al medio líquido gracias a su desarrollo en el líquido amniótico.
El oído como protagonista del desarrollo
El documento argumenta que el uso del gorro de natación durante los primeros meses de vida puede limitar la estimulación sensorial que recibe el oído, interfiriendo en la integración vestibular, la percepción espacial y el desarrollo del control cefálico. En cambio, mantener la cabeza y las orejas libres permitiría una interacción natural con el agua, favoreciendo la propiocepción y la maduración de los sistemas implicados en el equilibrio y el movimiento.
Asimismo, el autor destaca la importancia del contacto libre del agua con la cabeza para reforzar el vínculo afectivo entre el bebé y el adulto de referencia. La percepción sin interferencias de la voz, el contacto piel con piel y la regulación térmica contribuirían a generar una mayor sensación de seguridad, reduciendo el estrés y facilitando una adaptación positiva al medio acuático.
Un mito bajo revisión: el gorro y la prevención de la otitis
El trabajo también cuestiona la creencia de que el gorro protege frente a las infecciones del oído. Basándose en la literatura científica disponible, señala que la otitis externa en los bebés rara vez está relacionada con el contacto con agua limpia de piscina y suele asociarse a la retención de humedad o a una limpieza inadecuada del conducto auditivo. En este sentido, un gorro demasiado ajustado podría incluso favorecer la acumulación de humedad.
Entre los beneficios atribuidos a la denominada «desnudez cefálica» destacan la estimulación del sistema vestibular, la optimización del reflejo de inmersión, una termorregulación más natural, el desarrollo de la orientación espacial, una mejor integración sensorial y el fortalecimiento de la confianza del bebé en el entorno acuático.
Como complemento, el documento propone una serie de actividades prácticas para recién nacidos y lactantes, orientadas a facilitar una adaptación progresiva al agua mediante ejercicios de estimulación auditiva, control cefálico, lateralidad, equilibrio y fortalecimiento del vínculo afectivo con el adulto.
Una invitación a seguir investigando
En sus conclusiones, el autor sostiene que, siempre que las condiciones higiénicas y de seguridad de la instalación sean adecuadas, el uso del gorro de natación en bebés muy pequeños no aporta beneficios relevantes desde el punto de vista sanitario ni del desarrollo infantil. Por el contrario, defiende que permitir el contacto directo del agua con la cabeza y los oídos favorece una experiencia acuática más rica desde el punto de vista sensorial, motor y emocional.
El documento fundamenta sus argumentos en investigaciones sobre el desarrollo auditivo fetal, el sistema vestibular, la integración sensorial y la teoría del apego, aunque también señala la conveniencia de seguir impulsando estudios específicos que analicen de forma directa los efectos del uso o no del gorro de natación durante las primeras experiencias acuáticas de los bebés.
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Escrito por: Rita Fonseca Pinto
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